Si hay un sector dentro de internet que se ha visto afectado seriamente por el mundo del stream (o reproducción directa de videos) ha sido, precisamente, la descarga de videos por internet.
Lo que antes, en los albores de la red de redes era una constante y uno de los alicientes más destacados de la misma, ahora es un uso muy residual, teniendo en cuenta la facilidad con la que hoy en día uno puede acceder a un video en concreto.
Páginas como Youtube han hecho casi innecesario el hecho de descargarse un video y guardarlo en el disco duro. No deja de ser irónico que en una época en la que los dispositivos de almacenamiento han conseguido un precio casi irrisorio y un uso universal, la mayoría de los contenidos tengan a ser stream, ya sea música o videos, haciendo muy poco útiles los espacios kilométricos que aseguran los gigas y gigas de estos dispositivos.
Basta con teclear en un buscador, para acceder a un video, de todas las temáticas posibles y en todas las calidades disponibles. Basta con dedicar unos minutos para instalar un programa y tener la música que se quiera en el ordenador.
En realidad, un par de clicks nos separan del contenido deseado, en todo momento y en cualquier lugar, lo cual, dicho sea de paso, ha conseguido que los dispositivos móviles empiecen a ser los reyes del streaming, aumentando así el desdén que empieza a producirse a la descarga de contenidos de ese tipo, sustituyéndolo por la opción “agregar a favorito” de nuestro navegador.